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Las Claves de la Reconversión de las Empresas Textiles Chilenas

Pese a que gran parte de las compañías del rubro desaparecieron en los últimos 10 años, las supervivientes lograron adaptarse a las nuevas condiciones imperantes en esta industria apostando por la reconversión total.

 

Reconversión ha sido la palabra clave en los últimos años para la industria textil chilena, que a la fecha mueve sobre los US$2.500 millones anuales, y experimenta tasas de crecimiento de dos dígitos en sus ingresos. 

Para nadie es un misterio que los empresarios textiles han debido luchar para no desaparecer, y no quedar en el camino como le sucedió a las grandes fábricas tales como Yarur, Machasa, Sumar, Hirmas, Pollak, Artela, Paños Bio Bío, y Tavex Chile, encontrándose esta última en fase de remate de activos, luego que el terremoto del 2010 le diera el golpe de gracia. 

Cabe recordar que entre los años 1960 y 1980, la industria textil vivió su época de esplendor, y al momento se ha reducido a menos de la mitad de lo que era entonces, sobre todo en lo que se refiere a producción de hilados y de telas. Por lo que las grandes maquinarias y la multitudinaria mano de obra nunca volverán a ser lo mismo. 

Hilanderías existen muy pocas, y son más bien de títulos gruesos, como es el caso de Maisa, ligada a las familias Abumohor y Charad. Las tintorerías y tejedurías que hacen telas, como Garib, del grupo del mismo nombre, y Cassis, y los confeccionistas y diseñadores, como Sastrería Cubillos, y laneras renacientes como Bellavista Oveja Tomé y Lanera Chilena, son otros de los sobrevivientes que están explorando nuevas hojas de ruta.

Hacia la Importación
Según el presidente del Instituto Textil y de la Confección de Chile, Arnaldo Flores, “hay una reconversión de fabricación neta nacional a importación desde países asiáticos, que hoy significa el 70% del total comercializado”. 

El fundador de Textiles Cassis, Jalil Cassis, afirma que “o importamos materia prima o morimos, así que la producción se tendrá que dejar de lado, a causa de los chinos. La industria nacional quedó como sustituta de algún quiebre de inventario o un atraso de los embarques”. 

Pero el propietario de Bellavista Oveja de Tomé, Juan Carlos Sabat, da luces positivas en esta línea. “China se está volcando al mercado interno, después de la última crisis mundial, por lo que el resto del mundo en algún momento dejará de ser abastecido por ese país. Esto incentivará a que la industria textil encienda sus máquinas y gane mercado”, apuesta.  

La tendencia ha sido que los clientes locales prefieran un precio bastante más bajo, que es el de los productos chinos, a una más alta calidad del producto, que es la nacional, admite Sabat. Lo que ha provocado varios dolores de cabeza a los empresarios textiles del país.

Factor Retail
Por otro lado, uno de los factores clave para la industria textil ha sido el retail. Flores cuenta que muchos confeccionistas y fabricantes nacionales –tales como Monarch, Flores, Moletto, y Caffarena– están levantando locales propios y generando un buen negocio. 

De hecho, este subsector está muy activo y en plena etapa de consolidación, donde incluso las tiendas por departamento han optado por adquirir una larga lista de marcas propias para potenciar sus operaciones. Y los especialistas, que antes eran productores textiles, barajan agresivos planes de crecimiento, mirando incluso al mercado externo. 

Sumando a estos especialistas con las tiendas por departamento, el retail pasa a representar algo así como el 60% del total de ventas de la industria textil –medidas en pesos– al cliente final. Y entre los empresarios del sector, se estima que el canal seguirá ganando terreno, alcanzando hasta el 80%. 

Estas firmas especialistas, en general, han optado por construir centros de distribución y aplicar tecnología, para hacer más eficientes sus procesos. Y en el exterior, han instalado oficinas comerciales para fiscalizar la importación y exportación, siendo éste uno de los caminos que deberán tomar las empresas del sector que quieran ser exitosas, de acuerdo a Flores. 

Otra de las formas en que las compañías de esta industria han aprovechado el boom del retail para expandirse, es entregando un producto terminado a las empresas minoristas, “colgándose” de esta manera a su explosivo crecimiento. Luchando, además, con la realidad de que todas las tiendas departamentales están ampliando su gama de marcas propias a través de importaciones y buscando hacerse un espacio entre ellas.

Desafíos Urgentes
Por lo pronto, el mayor desafío de la industria textil chilena, relata Flores, es fomentar y apoyar el surgimiento de nuevos emprendimientos en el sector. Consta en los registros del Servicio de Impuestos Internos la existencia de 63.000 RUT asociados al sector, los que en gran parte son emprendedores jóvenes. “Hoy hay muchos diseñadores que producen para el retail establecido, y les va muy bien”, apunta. 

Lo anterior se hace aún más urgente al tomar en cuenta que las terceras y cuartas generaciones del sector textil local, no demuestran un elevado interés en seguir trabajando en el negocio de sus abuelos y padres, los que a su vez ya no poseen las mismas fuerzas, advierte Sabat. 

Mientras, el gerente general de Hilados y Textiles Garib, Gustavo Jullian, expone que las empresas del sector deberán seguir afrontando los altos costos internos de producción, debido a la mayor inflación, los elevados precios de la energía, y el dólar bajo. 

Sin embargo, la solución a estas problemáticas radica en apuntar a nichos específicos de mercado tanto en las ventas locales como en las exportaciones –que en porcentaje significan el 70% y el 30%, respectivamente–, por ejemplo, a los uniformes de empresas o instituciones, o a la tendencia que ha impuesto Algodonera Colón, que teje sus telas y entrega sus productos con marcas propias, manifiesta Cassis.

La Innovación de los Garib
La apuesta de Hilados y Textiles Garib, a diferencia de gran parte de la industria, es contar con un 100% de producción propia. Además de innovar constantemente. El gerente general de la empresa, Gustavo Jullian, precisa que si bien se han posicionado en el mercado de telas para uniformes institucionales, han desarrollado nuevos productos, “los que no eran tradicionales, tales como las mezclas con lana y las telas 100% poliéster”.

“Estimamos que la permanencia en el tiempo se basará en reforzar nuestra eficiencia productiva y comercial, la capacidad de dar mejor servicio global (calidad, tiempos de entrega), reducir costos y ampliar nuestra oferta de productos, ya sea con producción propia o importada”, agrega Jullian.

Textiles Maisa Mira a EE.UU.
Hilanderías Maisa, hoy en manos de las familias Abumohor y Charad, prevé para este año una expansión mínima de 25% en su facturación total. 

La gerente comercial de la textil, Valeria Charad, señala que aunque Maisa ya no es tan grande como antes, cuando producía 100.000 kilos al mes, en el contexto de una industria textil “gigante”, ahora trabaja a la mitad de su ritmo histórico. 

Charad indica que Maisa no exporta actualmente, pues “optamos por hacer las cosas bien en Chile, y estamos explorando alternativas con EE.UU.”. Según sus propias proyecciones, Maisa puede alcanzar su máximo potencial productivo en unos tres años (100.000 kilos mensuales), pero esta vez de manera más ordenada y eficiente que antes. 

El Renacer de Bellavista Oveja Tomé
La lanera Bellavista Oveja Tomé está renaciendo cada día con mayor fuerza, con producción propia. Ello, según su propietario, Juan Carlos Sabat, porque “la empresa tiene una tradición importante y está inmersa en un mercado que reconoce la calidad”. 

Cuando la compró en el 2010, luego de estar tres años detenida la compañía, se puso una meta para el primer período de contratar a 53 personas y producir un 25% de lo que se fabricaba antes. “Hoy, a los siete meses, contamos con sobre 100 personas operando, en dos turnos, y hemos alcanzado un 30% de la producción anterior”, expresa Sabat. 

En todo caso, Bellavista Oveja Tomé llegó a tener 2.000 personas trabajando en el 2000, hasta que redujeron el personal a 750 personas y, posteriormente, cerraron sus operaciones.

Monarch y su Expansión en el Retail
Monarch ha reestructurado sus sociedades y agrupado las marcas que maneja, con el fin de ordenar su alto crecimiento. Para 2011 proyecta una expansión de sus ventas en torno al 20%, luego de facturar entre US$35 millones a US$40 millones en el 2010. 

Asimismo, en cuanto a aperturas, ya tienen listas para inaugurar unas siete tiendas, con lo cual alcanzarían los 60 locales. Y su presidente ejecutivo, Aldo Magnasco, ha manifestado que no se descarta que la firma abra hasta un 30% a Bolsa o bien, venda igual porcentaje a potenciales socios. 

En tanto, más de la mitad de los ingresos de Monarch se generan por los productos que entregan a la industria de retail. Por el momento, su política comercial se concentra en el mercado interno, no obstante, en la compañía no desechan la idea de comprar otras marcas o empresas de menor tamaño. 

Estrategia - 01.08.11

 

 

     
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